Los Protocolos de Familia
Se ha definido el Protocolo de Familia como una suerte de Constitución o Carta Magna de la familia empresaria que hay detrás de cada empresa familiar. Y es cierto, puesto que en esa norma suprema deben recogerse los principios éticos y políticos de la familia respecto de la empresa familiar que regenta.
Cuestiones como la sucesión, la participación de los familiares políticos en los asuntos de la empresa, el equilibrio entre las distintas ramas familiares, la aparición de nuevos escenarios en la familia empresaria fruto de nacimientos o de patologías matrimoniales que provoquen rupturas no contempladas, la intervención de profesionales o de personas no vinculadas a la familia en los cuadros de dirección de la empresa, deberían constar en el Protocolo Familiar de cualquier familia empresaria sensibilizada con la cultura de la empresa familiar.
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De manera radicalmente distinta al modo en que otras consultorías y despachos lo hacen, desde CHAVELI & ESTRUCH, Abogados y Consultores entendemos que el Protocolo de Familia no puede ser un documento enlatado a imponer a la familia empresaria incluso en contra de su propios principios.
Pensamos que tan importante o más que el resultado final (el propio Protocolo) es el acompañamiento a la familia empresaria por el camino - no siempre fácil - para llegar a dicho resultado.
Y es que somos más partidarios de convencer que de vencer, de formar que de informar, de manera que cuando la familia empresaria decide finalmente plasmar en un documento (el propio Protocolo Familiar) su idiosincrasia y sus fines, lo más difícil del camino ya ha sido recorrido, lo que asegura un futuro óptimo en las relaciones personales interfamiliares y en la gestión de los cambios presentes y futuros que se puedan dar en el seno de la empresa. |
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